jueves, 29 de marzo de 2012
Liberen a los libros
Hernán Casciari |
Vivo en España desde hace doce años. Y como a veces escribo en la prensa española, y saben que soy de Buenos Aires, cada vez que pasa algo más o menos dramático en Argentina me llaman por teléfono de una radio, o de un diario, y me pide que lo explique.
—¿Por qué la gente no puede sacar su dinero del banco? ¿Por qué tal o cual político, después de haber robado tanto, es otra vez candidato? ¿Por qué teniendo tan buenos jugadores les va tan mal en este o en el otro mundial?
A los españoles les encanta cuando nos pasa algo choto. Por eso preguntan, quieren ver si un día nos quedamos sin respuestas.
—¿Por qué si antes teníais una red ferroviaria tan así, ahora vuestros trenes son tan asá? ¿Por qué si sois un país tan rico os ocurre tal o cual desgracia?
Y así siempre.
A mí me gustaría mandarlos a cagar cada vez que preguntan, pero prefiero defenderme atacando. Lo que hago es llevar el tema a donde más les duele, les hablo de la cultura.
Les cuento que a pesar de nuestras desgracias enquistadas, en la ciudad de Córdoba hay más estudiantes de cine que en toda Europa. Yo sé que es chovinismo, pero me da bronca y me sale así.
Les digo que en Buenos Aires la oferta teatral multiplica por veintitrés a la oferta teatral de Madrid y Barcelona juntas. Les digo que la educación universitaria es libre, gratuita y de enorme calidad; que escupimos científicos como España escupe toreros.
Les digo que tenemos librerías abiertas hasta tarde, donde no está el último bestseller en la vidriera, sino que hay libros de Camus, de Sartre, de Camilo Cela, de González Tuñón. Les digo que vemos las películas en versión original subtitulada, y que después nos vamos a comer pizza y a discutir de cine. Les cuento que El Ateneo es una de las librerías más hermosas del mundo, y les muestro fotos, y se caen de culo.
A cada pregunta de mierda sobre coyuntura, sobre inseguridad, sobre ausencia de reglas de juego, les digo Quino, les contesto Milstein, les retruco Bioy Casares, que es mi forma de decirles calláte gallego, ¿por qué me llamás solamente cuando mis papas queman, si a vos también te están incendiando el rancho? Hace doce años que le agradezco a la cultura argentina no quedarme mudo cuando me preguntan sobre el lugar donde nací.
Hoy lunes, muy temprano, me llamaron de una radio de Barcelona. Querían saber por qué, desde hoy, los argentinos no podemos recibir publicaciones literarias extranjeras, ni revistas científicas, ni novelas, ni ensayos, ni cualquier tipo de libro, en nuestros domicilios particulares, ni en nuestras universidades, ni en nuestros laboratorios.
Me preguntaron, esta mañana del siglo ventiuno, por qué los paquetes de DHL o de Fedex que adentro tienen libros o tienen publicaciones van a quedar confiscados en un aeropuerto.
Por qué un porteño va a tener que viajar treinta y cinco kilómetros para retirar ese paquete, pagando una especie de fianza de cincuenta euros adicionales. Miento: la pregunta fue todavía más hija de puta.
Me preguntaron por qué un científico tucumano que está suscrito a la revista Nature tendrá que viajar, cada mes, mil doscientos kilómetros para retirar su ejemplar de Ezeiza.
Me preguntaron cómo voy a hacer yo para mandarle un ejemplar de la última edición española de mis libros a mi mamá, que vive en Luján.
Me preguntaron cómo puede ser que nos esté pasando esto, si somos tan cultos.
Y así fue como hoy, después de muchos años de tener una respuesta para todo, me cerraron el orto.
domingo, 25 de marzo de 2012
Sin trincheras a la Plaza de las Madres
En la plaza había un mundo muy apretado que tenìa un comùn denominador: Juicio y Castigo. Y se sumaban los nombres de Ferreira y López, de Marita y Arruga.
Después las divisiones, las dos marchas y los sueltos. Los artistas, malabaristas y agrupaciones a quien nadie disciplina, por suerte. Salen a decir lo suyo danzando o tirando clavas al aire. Se escuha un discurso donde se dice que este es el gobierno que no reprimió las protestas sociales y otro discurso anuncia que este gobierno criminaliza la protesta social. Los radicales que se animan a salir a la calle con pancartas y la izquierda siempre purista, siempre virgen de corrupción porque nunca gobernó nada, los hostiga, los silba, los chicanea.
La ausencia absoluta del pro y todo lo que sea derecha cómplice de la dictadura, ahora representado por los que quieren cerrar grados en la ciudad.
¿La Iglesia? ¿alguien la vio? Sí, curas de comunidades de base había. Pero la Iglesia institución ¿alguien la vio?
Hubo un mundo en la plaza. Unificado en el Nunca Màs y en seguir metiendo presos a los asesinos y sus colaboradores. Haciendo su Homenaje a las eternas luchadoras de esta epopeya: Las mujeres de los pañuelos blancos. Con ellas estuvo trincheras. ¿Las divisiones? Que las asuma el que quiera tener afán de protagonismo. Pero que no empañen el objetivo. Y que se reconozca que si estos 24 de marzo tienen esta repercusión , ademàs de la voluntad de un pueblo que ya no come vidrio, se debe en gran parte a que un día Nèstor ordenó quitar los cuadros de Videla y Bignone y con eso dio la patada inicial para que se aceleren juicios en todo el territorio del país.
Casi nos quedamos en las trincheras. Suerte que salimos y fuimos a la Plaza de las Madres.
martes, 20 de marzo de 2012
Cuatropiernas
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sábado, 10 de marzo de 2012
Segundo round: Los porteños encontraron a su "Hombre"
Nos bombardearon las trincheras, mar. Y nos duele el ataque por la espalda, la mentira, la soledad en que hay que dar la pelea. Ya se que hay muchas trincheras que están resistiendo. Pero cansa, no la lucha, sino la indignación.
Bueno, saquemos el banquino. Ahí va el segundo round.
Segundos afuera
Los porteños (1) encontraron a su “Hombre”. Es muy blanco, rubio y de ojos celestes.
Lo buscaron más de doscientos años. Desde el Cabildo semi-abierto de mayo de 1810 cuando los “vecinos decentes y principales”de Buenos Aires voltearon a Cisneros para poder comerciar a sus anchas con los ingleses. ¿Las manufacturas y pequeñas industrias del interior? No importaban. Los porteños siempre estuvieron en la puerta del puerto y miraron hacia afuera. De espaldas al país federal.
¡Ah! Si en aquellos tiempos hubiera estado “EL Hombre” y no ese ferretero de Saavedra que se juntaba con la chusma. Pero había que usarlo. Se había hecho militar. Fue esa la primera vez en que los porteños festejaron un golpe de estado.
Los porteños encontraron a su “Hombre”. Y lo hicieron su gobernante.
Y “El” les cumple con creces. Les aumenta el subte y el Abl en porcentajes extraordinarios, pero para que el servicio público funcione mejor y las calles estén más limpias e iluminadas. Permite la construcción indiscriminada para que más porteños vivan en más departamentos. Intenta cerrar grados y no construye escuelas en la educación pública para que más porteños puedan tener acceso a la verdadera educación, que es la privada. “El Hombre” se educó en una institución de excelencia. Y quiere eso para todos los porteños. Por eso pone como Director de Educación de Gestión Estatal a un hombre surgido del Consudec (Consejo superior de educación católica) que se llama Max Gulmanelli, quien nunca trabajó en una escuela pública pero dispuso el cierre de 143 grados. Para beneficio de los porteños.
Los porteños ya tienen a su “Hombre”. Y lo hicieron su lider.
El Borda , dos años sin gas y con topadoras que están demoliendo el edificio. Para liberar a los locos del encierro. Los hospitales sin nombramiento de médicos. Para que los porteños se anoten en una prepaga y sepan lo que es la verdadera medicina.
Con firmeza y convicción le pide al gobierno nacional que se haga cargo de las obras del subte y de la seguridad de las estaciones. Eso sí, la boletería es para “El Hombre”. Por el bien de los porteños.
Entre bocinazos de avenidas colapsadas por su doble mano. Entre metrobuses (por ahora hay solo cuatro colectivos dobles, ya vendrá el resto). Entre los baches y los contenedores que hay en medio de la senda para bicicletas con el loable fin de entrenar las habilidades de los ciclistas porteños. Entre la basura desparramada en las esquinas…. Se erige “El Hombre”.
Los porteños no quieren prestárselo a la Nación. Ya están pensando en reformar la Constitución para un tercer mandato. Les costó doscientos años encontrarlo y no lo quieren largar. En definitiva es “Su Hombre”.
(1) La porteña, el porteño vive en Buenos Aires pero se olvidó el significado de la palabra "rioba", le molesta el olor a choripán y los morochitos que le piden una moneda en las esquinas. Siente que el país gira alrededor del Obelisco. Algunos que nacieron en esta hermosa ciudad no son porteños. Otros que vienen de afuera rápidamente se hacen porteños. Porque ser porteño no depende del lugar de nacimiento. Es una actitud, una mirada ante la vida, un personaje de un programa de Tinelli.
Y una identificación absoluta con su "Hombre".
domingo, 4 de marzo de 2012
Primer round: Palos para Cris
Segundos afuera
A vos te hablo Cris. Si hermosa, sabés como te quiero. No, no te atajes. No es por lo de las vacaciones. Por las dudas, si Alberto te informó mal , son cuarenta días no noventa, mi vida, cuarenta. ¿Que son un montón? ¿Que un laburante que recién empieza tiene solo quince días y capaz levanta bolsas en el puerto? Bueno, dale cuarenta a él también, se lo merece como nosotros. No , no te vengo a hablar del moco ese, todos podemos derrapar alguna vez. Te digo que soy de los que reconocen que Néstor y vos hicieron en estos ocho años más que Sarmiento (perdón Faustino)por la educaciòn. La ley de financiamiento educativo, el 6,5 de PBI invertido en educación, la insuperable cifra en construcción de escuelas, el regreso de tantos pibes al cole por la Asignación Universal y muchas otras. Pero ¿sabés una cosa? Y te lo digo con todo el amor que te tengo. En ese brillante discurso ante la Legislatura (sin ironía, con admiración) , te olvidaste mencionar aunque sea una vez LA PALABRA INFLACION.
¡No sabés que caro está todo, mi cielo!. ¿Y querés que una maestra por cuatro horas en la escuela (y si es una buena maestra otra en la casa) cobre 2.800 mangos? Tiene que buscarse otro turno para redondear 5.600. ¿Sabés que se hace con 5.600 por mes? ¿Qué? Otra vez con lo mismo, mi vida ¿Que hay gente que se tiene que arreglar con dos o tres lucas? Bueno, que se le paga más a ellos también. Podés usar la plata que cobran de más los diputados, senadores, ministros,jueces, asesores, directores de área y sigue la lista de funcionaros.. Mirá toda la gente que tenés para pedirles una mano. Pero a nosotros no nos pidas más sacrificios. Pusimos el pecho en la dictadura como tantos otros laburantes ¿Te acordás? ¿Y en el innombralato? ¿Y quién resistió con la carpa blanca? Sí, corazón , ya se que hay muchos colegas que hacen la plancha todo el año y se toman licencia cuando estornudan una vez. Pero usen los instrumentos de control que tienen. Como tienen que hacer con el transporte, la construcción, el Congreso, tu misma Casa de Gobierno (también cruzando la plaza hay un edificio donde el jefe no va nunca, pero no es tu tema)
Por eso, amor, no nos cargues ( con r )a los que laburamos a cuatro manos con el muerto de los que no laburan.
Bueno, igual sabés que yo te banco a muerte(algunos compañeros de estas trincheras no y convivimos bien igual) Un beso enorme. Juan
Próximo round en las trincheras : Mauri (ahí me siento más cómodo con el garrote)
domingo, 19 de febrero de 2012
Tres charlas con el mar
Cuando desarmamos las trincheras para volver a Buenos Aires tuve tres charlas con el mar.
Primera charla:
Fue el último atardecer antes de irnos. Me encanta a esa hora meterme en el agua y salir con los rayos naranjas del sol secándome suavemente la piel, sin la agresión de las amarillas estocadas del medio día.
- -- El último chapuzón- le dije al agua que se evaporaba de mi piel.-
Ig ual voy con vos- me respondió la espuma o el regreso de la ola o el aire marino.
- - ¿ A la ciudad? No te lo aconsejo. Te asfaltarían.
- -Voy en tu piel bronceada
- - El color se pierde en tres días.
- -Voy en las noches que compartimos en silencio mientras la luna se deslizaba sobre nosotros sin hacer un solo ruido.
- -¿No te han contado cómo tocan la bocina los enloquecidos automovilistas de mi ciudad?
- - Entonces no quieres llevarme.
- -Lo desearía pero no quiero arruinarte la vida.
- -Me llevarás igual.
- -¿A ver? – agité tanto los brazos que llamó la atención de un muchacho que venía a rescatar una pelota de tenis, la que pretendía irse mar adentro con una ola que volvía. Esperé que se fuera para mover los labios con vehemencia- ¿Y dé manera vendrás conmigo, eh, en qué forma?
- -En forma de energía.
El sol se hundió a mis espaldas y el mar se retiró dos metros de la playa.
Segunda charla:
Esta charla no fue charla, o quizás fue la mejor de todas.
Sucedió en la última noche. Mis compañeros de trinchera dormían.
Me senté en la arena y dejé que la ola que iba y volvía apenas me tocara la punta de los dedos.
El negro de la noche. La luna que extendía un sendero y encendía de luces a la espuma. Un rebaño de estrellas.
¿ Así que vendrás en forma de energía? –intenté retomar la conversación del atardecer.
Solo vino el ruido de las olas del otro lado. Y la caricia del agua sobre los dedos de los pies.
Intuí al momento que no iba a ser una charla con palabras.
Dos horas estuvimos conversando en silencio. Sin tocar tema alguno. Porque mi mente estaba en blanco. Y apenas la brisa que me acariciaba la cara me daba el indicio de donde estaba. No tenía sueño. Mis ojos bien abiertos solo seguían el ritual de las olas. Y mi respiración se acompasó con ese ritmo. Y entendí. Sin saber explicar lo que entendía. Y estaba seguro de lo que tenía que hacer al regresar al otro día. Sin tener nada organizado en mi cabeza. Pero el mar, a esa hora de la madrugada había sido muy claro. Tan claro que no lo podía poner en palabras. Justo yo. Pero como dice el principito “cuando el misterio es tan impresionante es imposible desobedecer”
Y me fui a dormir las pocas horas que me separaban del amanecer con la certeza de estar llenos de dudas, y que esas dudas se irán despejando día a día, porque “ a cada día le basta su afán”. Eso último lo escuché clarito, venía de la profundidad de la noche, muy adentro del mar. Me metí en la trinchera y me dormí al instante.
Tercera charla:
Ya habíamos desarmado todo. Eran las diez de la mañana y el sol empezaba a presionar sobre la playa.
- - Vengo a despedirme- dije sin tocar la ola que lamía la arena.- Anoche no fuiste muy locuaz que digamos.
- - Pero entendiste.
- - Espero seguir recordándolo donde voy. Es un lugar donde se pierden rápido las buenas intenciones.
- -Tres consejos para que los uses cada día
- -Sí, ya se , como vienes en forma de energía no debo perderte al primer contratiempo. Que me concentre para cumplir mis ob….
- -No, no , nada intelectual. Tres consejos simples y concretos.
- -¿….?
- -Primero: No dejes pasar un solo día sin que tus pies toquen un mínimo de quince minutos la tierra o el pasto. Así, sin zapatos, sin medias. Quince minutos de tierra cada día.
- - ¿….?
- -Segundo: Respira
- - Lo hago desde que nací, por suerte.
- -No, respira acompasadamente, como lo hiciste anoche frente a mí. En muchos momentos del día. Y en los más agitados mejor. Suavemente. Tomo el aire, lo largo despacio…. Tomo…. Largo.
- -¿….?
- -Tercero: Llena tu trinchera de flores y poemas… y arroja los fusiles desde un acantilado.
- -¿Qué? ¿Acaso no sabes contra quien luchamos? Están armados hasta los dientes.
- -Y le tienen terror a la palabra. Y a la alegría. Por eso hay que combatirlos con flores, poemas, cuentos y… mucho humor. La risa es el mejor alimento para seguir peleando.
- - ¿….?
- Tienes demasiados signos de preguntas. Y eso es bueno. Ya tienes que irte. Me voy a jugar con los que llegan- y las olas se pusieron a chocar con dos chicos que saltaban y chillaban con el agua fría que se estrellaba contra su piel calentada por el fuerte sol de la mañana. Un tercero, el más chiquito, sujeto de la mano de su padre, parecía que entraba por primera vez al agua. La ola, comprensiva, llegó muy mansa para mojarle los piecitos. El chico gritó de alegría. Había descubierto el mar.sábado, 11 de febrero de 2012
Volvimos con toda la energía
Volvimos con toda la energía. La que nos regaló el viento, la playa y cada ola que nos pasó por encima.Y no la queremos perder.
Por eso le pedimos consejos al mar. Y nos habló. Tres veces.
En las próximas entregas estarán: Las tres veces que conversamos con el mar.
Ahora vamos a armar las trincheras. Por los que nos enteramos vamos a tener que reforzarlas. No viene bien la mano en la batalla de la educación. Tenemos el enemigo adentro.
Pero no nos queremos sacar de todo la arena. Armamos la trinchera y le mandamos la primera entrega de : Las tres veces que conversamos con el mar. Feliz regreso, trincheristas.